BIBIANA SUPERSTAR

En el firmamento español hay actrices, cantantes, modelos… y luego está Bibiana Fernández, una estrella fascinante que no dejado de brillar en los últimos treinta años. Una luz que no se apaga.

 

En el Tánger cosmopolita de los años sesenta, morada de la simpar Bárbara Hutton, una joven ilustraba sus fantasías con recortes de sus estrellas favoritas mientras esperaba pacientemente convertirse en una de ellas. Inexorable, el tiempo pasó, y esa niña se transformó en una mujer épica que no tenía nada que envidiar a la Raquel Welch de sus sueños. 

 

Pero una personalidad de tal calibre necesitaba un escenario más a su medida, y ninguno mejor que esa Barcelona setentera de revista y cabaret que Pierrot, living legend del transformismo español, pintó con maestría. En aquel ambiente lleno de showgirls y zancadillas, solo ella tenía el empuje necesario para sortearlas. Dobles funciones de plumas y lentejuelas fueron asfaltando un camino al éxito que una jovencísima Bibiana recorrió con paso firme y decidido. 

 

 

Los ochenta se abalanzaron sobre esa España sedienta de libertad y con ellos, la starlette mutó en star a secas. Pedro Almodóvar fue uno de los cineastas que se dejó tentar por el canto de esta sirena maravillosa que se alimenta de celuloide y ante cuya fotogenia solo cabe la rendición. Al ser chica Almodóvar vivió la Movida Madrileña como protagonista, convirtiéndose en musa de los principales artistas de aquella nueva ola, siendo una de ellas la fotógrafa Ouka Lele, artífice de la imagen que ilustra este artículo. Su aportación al pop tuvo menor impacto, pero con su melena al viento y sus piernas kilométricas mientras cantaba su inmortal “Sálvame”, demostró que en España no todo eran folclóricas ni cantautoras de sino trágico, gracias a Dios. Bibiana es más Bergman que Berlanga y esa es la clave de su éxito. 

 

El público enloqueció con la nueva estrella en un romance que no tiene fin. Todos queremos ser ella, llevar sus tacones, tener su estilo, su glamour. Imposible, con mujeres así se rompe el molde. 

 

España es un país que envidia la excelencia, por eso Bibiana, con su belleza y su talento dignos de una diosa, es una rara avis. Tener de su parte a todo el mundo es un mérito que pocas han logrado en esta parte del mundo.

 

Más allá de la carne, Bibiana es verbo. Una coherencia a prueba de bombas y un discurso versátil que puede pasar de Liz Taylor al fútbol sin pestañear la han convertido en la suma sacerdotisa de las colaboradoras de radio y televisión en España. Lo mismo presenta un programa de copla, la música tradicional española, que se monta un trío catódico con sus íntimas Loles León y Rossy de Palma, las otras chicas Almodóvar por excelencia. Y siempre con el éxito a su lado. Escucharla es un placer, verla aún más. Lógico, pues, que las ondas se peleen por ella.

 

Bibiana es indispensable e insustituible, la estrella que más brilla en un firmamento que más que nunca, necesita de su luz.

 

 

Por CRAWFORD

 

Publicado en CANDY MAGAZINE 4TH ISSUE - SUMMER 2012