BELVEDERE IS FOREVER

Foto: Íñigo de Amescua

No todos los días se recibe una carta misteriosa que promete poner patas arriba nuestra vida cotidiana, y menos a una hora tan intempestiva como las nueve de la noche, desde luego los carteros no tienen una jornada laboral tan larga. En principio podría dar un poco de miedo abrirla, pero somos muy aventureros (y un poco curiosos también), así que no pudimos resistirnos a leer su contenido. De repente, nos encontramos sumergidos en la vida del agente secreto más famoso de la guerra fría: Bond, James Bond. La suerte estaba echada. 

 

La misión era muy clara: llegar sanos y salvos a la premiere madrileña de “Spectre” después de un día lleno de obstáculos y peligros aptos solamente para 007. Pero no bastaba con estar puntuales en el estreno, si no que había que hacerlo vestidos de etiqueta y sin despeinarse. Han sido muchos los caballeros que han interpretado a Bond en el cine, desde Connery hasta Daniel Craig, y teníamos que estar a la altura. Menos mal que teníamos de nuestro lado a una marca como Belvedere, y ya sabemos que el vodka es una de las grandes armas secretas de Mr. Bond.

 

En las grandes intrigas internacionales el peligro acecha en los lugares más insospechados, da igual que sea una exclusiva embajada o el barrio más peligroso, así que no podíamos bajar la guardia en ningún momento. Pasajes secretos, cocinas, garajes y otros recónditos lugares fueron testigos de nuestra primera jornada como espías al servicio de su majestad. Hemos de reconocer que entrar a un restaurante como Ramsés por la puerta de atrás le da un toque de misterio a la experiencia, es como entrar el el túnel del terror pero con mucho más glamour. 

 

Coches que se transforman en submarinos, aviones ultra rápidos o naves espaciales de aerodinámico diseño, son muchos los medios de transporte con los que cuenta un agente secreto para salvar al mundo de sus archienemigos. Si Bond cuenta con el genial Q para surtirle de los gadgets más mortíferos, nosotros tuvimos al equipo de Belvedere para facilitarnos todo lo necesario a la hora cumplir nuestra misión.

 

Entre los destinos marcados en nuestra hoja de ruta se encontraba la sierra madrileña, llena de inmensas cumbres y muchos secretos, tantos como ventanas tiene el impresionante monasterio de El Escorial. ¿Cómo alcanzar este exótico lugar? Podríamos haberlo hecho en un Ashton Martin, en bici e incluso en globo aerostático, pero nuestros superiores pensaron que la mejor opción era despegar desde la misteriosa base de Cuatro Vientos en un veloz helicóptero con el que surcamos los cielos de Madrid haciendo frente a un clima adverso que casi hace peligrar nuestra misión. Contar con un piloto experto es clave para el éxito de una operación como la nuestra y por suerte el nuestro era de los mejores. 

 

Evidentemente, no todo está en manos de terceros, un gran agente también tiene que valérselas por sí mismo en muchísimas ocasiones, lo que hace que un buen entrenamiento sea la diferencia entre la vida y la muerte. Las pistolas son como una extensión de nuestro propio brazo, pero aún así no estuvo de más dar un buen repaso en uno de los mejores campos de tiro de Madrid, el de Cantoblanco. Ante la atenta mirada de grandes expertos en lo que a armas de fuego se refiere, nos sorprendimos a nosotros mismos con nuestra puntería. Pobrecito del malo malísimo que se nos pusiera por delante.

 

Tan importantes para Bond como los coches, las armas y los campos de tiro son las mujeres. ¿Qué sería del agente secreto más famoso de la historia sin ellas? la pluma de Ian Fleming dio vida al dandy por excelencia del siglo XX, pero fueron actrices como Ursula Andress o Halle Berry las que hicieron de la “chica Bond” todo un icono pop. Nosotros tuvimos la suerte de contar con tres damas que resultaron ser la compañía perfecta. Paula Ordovás y Natalia Cabezas demostraron ser tan valientes y atrevidas como el mismísimo Bond, cumpliendo con eficacia con la misión que tenían asignada, mientras que la espectacular Monica Belllucci nos enseñó que a sus 51 años no tiene nada que envidiar en belleza y poderío a sus contrincantes. Una vez más Belvedere acertó con el casting perfecto para este día de película.

 

Sólo quedaba un detalle para convertirnos en el perfecto Bond antes de disfrutar de “Spectre”: crear el perfecto Martini con vodka, siempre agitado no mezclado, al contrario de lo que creemos los españoles fruto de un error en la traducción, es lo que tiene el doblaje. Nuestro maestro coctelero no cometió ningún error y gracias a él fuimos capaces de saborear el combinado ideal para una noche de lujo. No podía ser de otra manera contando con una materia prima tan exquisita como el vodka Belvedere.

 

Con el esmoquin listo, las armas a punto, los malos a raya y un dominio total de la situación, nos dirigimos al Teatro Real para poner el broche de oro a un día en el que, gracias a Belvedere, vivimos una aventura tan emocionante como la que pudimos ver en la gran pantalla. 

 

MISIÓN CUMPLIDA.

 

 

Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua
Foto: Íñigo de Amescua