LA CONSPIRACIÓN DE ANA LOCKING

Foto: Pepino Marino

Cuando uno entra en el showroom de Ana Locking se introduce en una máquina del tiempo que le traslada a otra época, a un atelier parisino digno de los grandes maestros, del que sólo somos capaces de regresar cuando posamos la vista en la langosta de Jeff Koons. Pura personalidad. Y es que Ana Locking es como su taller, una mezcla de costuras perfectas que sujetan y dan forma a piezas de lo más rompedoras que siempre nos sorprenden cuando las vemos desfilar.

 

Con su apropiado nombre, su colección McGuffin sirvió de anzuelo para captar nuestra atención mutua. Fascinados por esa cinematográfica línea, nos acercamos a Ana con la intención de expresarle nuestra admiración por todo lo que salía de su mente creadora. Desde aquel momento, como dos piezas que encajan perfectas en un puzzle, nuestra confianza, cariño y amistad con Ana no han hecho más que crecer.

Hemos de reconocer que tenemos mucha suerte con ella, pues no sólo es una mujer encantadora, de gran conversación y de sonrisa siempre presente, sino que su ropa golpea de lleno el concepto de TREND TWINS. Cada pantalón, cada camisa, parecen hechos a nuestra medida, tanto en su forma como en su estilo. No podemos disimular todo lo que nos gusta su ropa cada vez que nos la ponemos. Y ella lo sabe.

Por eso hoy, cuando hemos entrado en ese estudio al que cualquier persona con buen gusto no le importaría llamar hogar, ha sido como llegar por primera vez a una juguetería de las que sólo se ven en los cuentos, en la que lo difícil es elegir sólo un objeto. Sobre todo por que era la primera vez que íbamos a disfrutar de su nueva colección, “What does God say”, en la que Ana ha decidido sumergirse en el oscuro mundo de las teorías conspirativas, la masonería y toda su fabulosa simbología.

A nosotros, amantes de “Zeitgeist” y todos esos documentales que culpan a las altas esferas de todos lo males de la tierra, no nos puede atraer más el tema que sobrevuela lo nuevo de Ana Locking y por eso nos hemos sumergido a fondo entre los burros para ver cada pieza al detalle. Y lo que hemos visto han sido estampados muy pop inspirados en el dólar americano junto con otros marmóreos sacados de las más secretas logias, así como telas de tweed dignas de la maison Chanel. Puro goce para nuestros sentidos que nos lleva a pensar que, próximamente, vamos a vestirnos para conspirar.

Por Crawford.

 

 

Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino
Foto: Pepino Marino